Una hormigonera abierta, una masa roja en circulación y una fábrica fuera de control invaden la Secession de Viena en la nueva instalación de Mire Lee.
En Per sempre, fino alla fine, Giuseppe Di Liberto convierte la catástrofe en una aparición lenta que emerge, desaparece y vuelve a cargar ante la mirada.
En Vuoto a restare, Giulia Pirrello convierte siete utensilios de vidrio soplado en una pequeña interferencia sobre la mesa: una invitación a comer con menos automatismo y más atención.