EL VIAJE DE LA BOTELLA


Muchas veces cuando compramos algún producto que contiene plástico de un solo uso, no nos damos cuenta de lo que esto representa. Si somos conscientes, arrojamos estos elementos a las canecas especializadas para el reciclaje, pero si no las encontramos o simplemente nos da pereza los arrojamos al primer lugar que encontremos, sin saber cuál será su destino final.

Uno de los plásticos de un solo uso que más se producen en el mundo son las botellas y muchas de estas terminan en los afluentes más cercanos, contaminando estas fuentes hídricas al mismo tiempo que recorren cientos de kilómetros hasta llegar a los océanos. Por esta razón, en el mundo, se están creando varias iniciativas que buscan generar conciencia sobre el uso del plástico y como este está matando a los ecosistemas.

El reconocido presentador y periodista colombiano Guillermo Prieto, más conocido como Pirry, decidió lanzar un experimento medioambiental, en colaboración con Corona, llamado El Viaje de la Botella. En este, quiere dar a conocer el recorrido que tiene una botella PET que es arrojada al río gracias a un sistema de geo localización que es puesta en la misma. El experimento inició en el pueblo de Honda, que se encuentra ubicado a las orillas del río Magdalena, en donde es arrojada la botella con el GPS dentro de ella.

Esta travesía es documentada en la página de Instagram del proyecto, en donde se muestran los diferentes lugares por donde pasa la botella, evidenciando las zonas del río en donde es preocupante la contaminación de plástico. Pueblos como Puerto Boyacá, Mompox y Santa Ana, son los que recorre este recipiente que no es el único, gracias que las personas que viven en estos lugares no son conscientes de que el plástico no desaparece al entrar al agua.

Después de llegar a Bocas de Ceniza, la desembocadura del río Magdalena, la botella entra a aguas del océano Atlántico, en donde desaparece sin razón alguna. Pirry y los demás la buscan hasta que la encuentran cerca a unos corales atrapada en una red de pesca, rodeada de más plástico que proviene del interior del país. Esto muestra la importancia de tomar conciencia de todo lo que compramos y como lo desechamos, porque no hay planeta B, y si no cuidamos el que tenemos lo único que quedará serán montañas de plástico y nada que comer.

 

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