Y una voz hermosa
Hay canciones que llegan en el momento preciso, y ni siquiera se trata de su letra. La música de James Blake es sincera, compañera, ambiental, y aunque serena, también experimental.
Este joven londinense tiene la música en su código genético; hijo de un cantante y guitarrista, nació con una voz madura que recuerda otros tiempos (unos más sensatos, menos frenéticos y seguramente más románticos).
Esa voz profunda y grave, que contrasta con su rostro juvenil, se junta con una instrumentación que se mantiene atrás, con cierta timidez, para no quitarle protagonismo.
James Blake ha estado haciendo música desde hace solo dos años, cuando empezó a estudiar Música Popular en la Universidad de Londres. Acaba de lanzar su primera producción, a la que, evitando complicaciones, decidió llamar James Blake… a veces hay que dejar que la música hable por si sola.
Desde su entrada en escena, Blake ha estado haciendo ruido en los grandes círculos de la música, ocupando primeros lugares en BBC Radio, ganando premios que pronostican su éxito futuro, y siendo resaltado por varios djs del ámbito inglés.
The Wilhem Scream es una canción que sin decir mucho, dice bastante. Se basa en la repetición, pero no se deja quitar sentido. Es el tipo de canciones que, al ser oídas, ambientan el momento, tal como una banda sonora lo hace en una escena cinematográfica. The Wilhem Scream es el segundo sencillo de este primer disco. El video, creación del fotógrafo y director de videos Alexander Brown, tiene una imagen hipnotizante, deja adivinar el rostro de Blake para esconderlo de inmediato. Es atmosférico, emocional, azul como la canción.




