Paula Gaviria es una diseñadora bogotana que reside actualmente en Barcelona. Cuenta que ha trabajado en más sitios de los que le gustaría; su último trabajo fue en Inditex donde por casi dos años realizó el diseño gráfico textil. Decide finalmente terminar esta labor para comenzar una carrera en el diseño de joyas.
Su interés en las tendencias la ha llevado a colaborar con WGSN, marca que conecta a los “cool hunters” a nivel mundial. Con esta firma, Paula trabaja como reportera independiente desde BCN, haciendo análisis de las tendencias de diferentes ciudades, escribiendo contenidos, fotografiando en festivales, y redactando artículos de diversos temas, desde moda hasta publicidad.
Es evidente la inclinación estética de esta diseñadora. Además de su vida laboral, esta colección demuestra también su talento y la sensibilidad de su ojo.
Con estas piezas, Paula Gaviria busca reivindicar el uso de las joyas como accesorios bellos y actuales para una población jóven que tiende a verlas como algo anticuado. Esta visión es una posible consecuencia de la tendencia minimalista, donde se evitan los accesorios y donde se pretende eliminar la diferencia entre géneros. La propuesta rompe con eso, y muestra que se puede ser femenino y contemporáneo a la vez.
El proceso de este trabajo recuerda aquellos personajes europeos de los siglos XVIII y XIX que viajaban por el mundo descubriendo nuevos lugares y dejándose maravillar por las maneras no-eurocentristas de relacionarse con el espacio y
con los otros.
Paula Gaviria, tal como los viajeros del pasado, va recorriendo, va hablando con la gente, va haciendo registros y lo más importante, va coleccionando joyas. Se pone en la encrucijada de encontrar una coherencia estética que unifique todas las referencias de su colección… conceptos e imágenes tan distinta naturalezas se resumen finalmente en la creación de un objeto: la Joya.
La diseñadora se ha influido con diversas expresiones estético-culturales: la etnia Miao en China, los Dogon en Malí, los Tuareg en el Sahara, los Hammer de Etiopia, la platería de Mexico, entre muchas más referencias que vienen de todas partes del globo.
Su colección está inspirada en aquellas culturas donde la joya no es simplemente algo que decora un atuendo, sino que es una parte de la vida. Se trata de una propuesta estética para reivindicar el uso de las joyas, para mostrarle
a la gente jóven que no son anticuadas, y para que el público conozca el valor que estos objetos tienen en otras latitudes. La idea de usar materiales no nobles como la resina, el metacrilato, o el PVC, es crear un diálogo más moderno con técnicas tradicionales de joyería.
Estos son algunos extractos de su investigación:
“Las mujeres hindúes usan brazaletes a base de vidrio como joyería. Si este brazalete resulta roto, se leerá como un símbolo de la rabia del esposo.”

“Desde temprana edad, la gente del pueblo Hammer en Etiopía se adorna de pies a cabeza con joyería. Cada persona tiene su propia colección personal de brazaletes, collares, y ornamentos para el pié. Con cada año que pasa, se adhiere una nueva pieza al grupo que ya cuelga del cuerpo, y ninguna pieza será jamás removida.”
“Los pectorales fueron una parte importante de los trajes tribales tradicionales de Colombia. El estatus era demostrado a través de éstos, y el nivel social del individuo que lo llevaba era proporcional al tamaño de la joya.”

¿Cómo se relaciona entonces el viaje con la idea de darle actualidad a la joyería? Es evidente que no se pretende dar a las joyas un significado sagrado. Pero tal vez, si los accesorios que ponemos en nuestros cuerpos (y si el cuerpo mismo) no fueran tan descartables, no caeríamos en falacias culturales como pensar que la joyería es cosa del pasado.
Acá, una propuesta para no sentir vergüenza del color, de la forma, del tamaño, ni de lo femenino. Las mujeres de hoy también pueden apegarse a sus accesorios como representaciones de su estilo personal: normalmente las piezas que hacen parte de la vida de una persona, no se separarán de ella jamás y conservar un recuerdo es darle valor a la vida.
Fotografía: NIN Studio
Contacto: www.paulagaviria.es









