Andrés Jaque invade Ibiza con un proyecto que se debate entre realidades arquitectónicas, y posibilidades líricas. Como lo indica su nombre: Casa Never Never Land, está inspirada en el mismo Peter Pan. La exploración de escenarios imposibles, el contraste entre el mundo real y el mundo del deseo, son ante todo planteamientos surrealistas que el estudio madrileño experimentó en torno a este pintoresco proyecto. No obstante la Casa Never Never Land, logra encontrar un espacio claro en el que se articula el soporte medioambiental con espacios del deseo y escenarios de seguridad financiera.
Jaque, como suele hacer sorprendiéndonos, da soluciones creativas a las distintas consideraciones del diseño. En cuanto a la conservación ambiental, por ejemplo, logró dejar intacto el tejido arbóreo de la zona (se construyó en el espacio disponible entre árboles), preservar al máximo su estructura hídrica, y evitar la transformación del suelo (se construyó sobre pilares: no se usó cemento, cultivo, riego, o vertido), entre muchas otras medidas sorprendentes de ingeniería.
La unión del hombre con la naturaleza es una constante de nuestro instinto (el hombre de la modernidad olvidó este aspecto de sí mismo), y en tiempos contemporáneos la búsqueda del equilibrio medio-ambiental ha venido cogiendo aún más fuerza. Cabe preguntarse si las nuevas tendencias ambientalistas de construcción conforman realmente una manera revolucionaria de hacer arquitectura, o si se trata de una moda pasajera que cambiará cuando lo inorgánico vuelva a estar a la vanguardia. Y aún si es una moda, ¿es que le hace falta fortaleza para poder cambiar los hábitos del hombre contemporáneo?, o ¿tal vez sí le deja algo a la humanidad que todavía está descubriendo formas de habitar su entorno?
Por otro lado, una de las exigencias que tenía esta casa era representar el lugar del deseo: Se planteó como un lugar en el que la convivencia permitiera que se hiciera real lo deseado. Un concepto que habla de la diversión, de la fantasía y del hedonismo. Estas son unas de las ideas que pueden ilustrar lo que se pensó como “deseo” a la hora de realizar la obra: La terraza que se dirige hacia la puesta del sol, vista como un espacio de reflexión; la posibilidad de dormir donde te quedes dormido; la ducha con todas sus connotaciones eróticas, lugar de encuentros fortuitos; la cocina abierta en donde empieza la fiesta; la piscina como espacio de purificación; la cabaña en donde se olvida al mundo. El proyecto elimina la estructura tradicional y jerárquica (espacios comunes, habitación principal, y habitaciones secundarias) que tienen normalmente las casas occidentales y le da vida a la asociación secundaria de aquellos espacios que existen, pero que en el subconsciente cobran otros significados, mostrándose como escenarios extraños que se salen de su funcionalidad.
La construcción resulta siendo una acrobacia de arquitectura, ingeniería e incluso psicoanálisis. La Casa Never Never Land es algo así como un lugar de felicidad extrema para personas adultas. Jaque se vio de frente a la dificultad de hacer de un espacio físico el escenario en que la mente fantasea. El espacio funcional, no para lo corporal, sino para lo imaginario.








