Tom Hunter: La Realidad Fingida
Quince titulares con alta carga efectista, extraídos del Hackney Gazzette -un periódico local del este de Inglaterra- son la base sobre la cual el artista recrea escenas de manera ficticia, en las cuales lo único real -además del titular propiamente dicho que da lugar al nombre de cada fotografía- es el escenario donde han acontecido los hechos. De no ser así, podría tildarse a Tom Hunter de `fotoperiodista´, pero el valor documental de la imagen ha sido devaluado al llevarse a cabo una recreación inventada a partir de un texto que sí es real.
Se trata de un ejercicio de creatividad en el cual Hunter, además de contar una historia -50% realidad, 50% ficción- ironiza sobre las estrategias populacheras e indiscretas basadas en la abundancia de noticias escandalosas que la actualidad informativa inglesa explota, para captar la atención del público y obtener un mayor número de ventas de sus ejemplares.
Como si fuera un director de cine, Tom Hunter cuida sus escenografías minuciosamente, reparando en todo tipo de recursos iconográficos que consiguen aportar sentido a una imagen interpretada a partir de hechos conocidos o leídos por él mismo. Las turbulentas historias que narra son protagonizadas por los vecinos del propio barrio de Hackney, amigos y familiares del autor a quienes hace desempeñar papeles varios, como si fueran actores. Una vez establecido el escenario y los personajes, se lleva a cabo una técnica impecablemente estudiada: ángulos, iluminación, espacio, iconografía... nada es fortuito en sus composiciones fotográficas.
Las influencias del trabajo del artista inglés se encuentran en las grandes obras de la pintura universal, reinterpretadas ahora fotográficamente a gran formato. El ejemplo más significativo es Woman Reading a Possession Order, inspirada en la pintura de Vermeer "Lectora en la ventana". Dicha fotografía fue la que le lanzó a la fama, consiguiendo con ella el prestigioso John Kobal Photographic Portrait Award en 1998. Los juegos de luz y la cuidada composición le valieron el reconocimiento de la crítica y posibilitaron la exposición de su obra en Dublín, Nueva York, Lituania, Toronto, Tokyo, Holanda y España entre otros lugares. Pero en su obra también encontramos referentes a la pintura de otros clásicos tales como Millais, Velázquez o Caravaggio. Sólo es necesario asomarse a cualquiera de sus series para advertirlo.
Tom Hunter, a través de la alegoría, imprime a los personajes de sus obras un aura historicista que dignifica la historia del arte, pero no hay que olvidar que sus trabajos mantienen siempre una estrecha relación con la realidad, de modo que no deben captarse como meras reseñas postmodernas. Hunter, –consciente de que ninguna imagen es ingenua- reedifica de forma crítica una serie de acontecimientos sucedidos en un entorno local definido.



