DEL CALOR
El aire está un poco pesado a causa del gas que se quema en la estufa de la calefacción. Y si a eso le sumamos la mezcla del calor seco, que sale del horno, con el calor húmedo que expelen los queridos amigos y comensales invitados al plan, la única salida es tomar una helada copa de un vino blanco sin etiqueta (pues acá en Mendoza muchos enólogos y gente que trabaja en la elaboración del vino, lo toma frecuentemente en botellas sin etiquetar, que consiguen directamente en las bodegas). Acabado de salir del congelador, muy fresco, joven y de acidez crisspy, como se le llama a ese tipo de acidez en los vinos, que provoca sed y ganas de tomarse toda la botella de un solo sorbo.
Las ventanas de la casa están empañadas y no dejan ver bien el jardín, al igual que la copa, que no deja ver bien el color del vino, pero es perfecto para acompañar esas empanadas que están por salir del horno. Esta noche hacemos una “previa” como dicen acá en Mendoza, en Casa Usher, donde el Jazz acústico en vivo y las Jam Sessions son las protagonistas, especialmente los miércoles por la noche.
El ejercicio de deslizarse en zigzag montaña abajo produce un agotamiento debido al calor y una acumulación de sudor debajo de las gruesa chaquetas de invierno, el cual esquía por el cuerpo de arriba a abajo de forma similar a como uno lo hace en la pista acompañado de música a todo volumen que sale de los potentes parlantes expuestos al aire libre para terminar la jornada directamente en el “Lazo Pool Bar” tomándose una cerveza helada que refresca el alma…
DEL FRÍO
La ciudad huele a flores y hojas verdes, hay vida en las calles otra vez. De vez en cuando se siente el olor de la carne a la parrilla en las “churrasqueras” de las casas y aunque parezca increíble también se siente el olor del vino tinto en el aire acompañado de risas. La música vuelve a invadir los espacios públicos y la gente a invadir los espacios de la música.
La calle Arístides Villanueva, 10 cuadras de los mejores bares y restaurantes, terrazas colmadas de parejas y solteros y solteras buscando desesperadamente quitarse el frío de la soledad. El aire acondicionado invade los lugares y los resfríos no se hacen esperar. Esta noche de luna llena hay un After en la montaña a orillas del río Mendoza cuyas corrientes bajan la sensación térmica varios grados Celsius y por eso, a diferencia de lo que cualquiera esperaría, es necesario en esta temporada de calor tomar algo caliente o por el contrario, copiosas cantidades de alcohol para pasar el frío. Las noches frescas contrastan con los días calurosos y los vientos de la primavera nocturna siempre agarran a la gente desprevenida, en camiseta y pantalones cortos, lejos de casa, padeciendo el frío que, gracias a la cantidad de ropa, no alcanzaron a sentir en el invierno.
Alejandro Devis
Juan Sebastian Gutiérrez
El calor cuando hace frío y el frío cuando hace calor (las cosas que tiene Mendoza)







