portada
mini suscribase

La comida peruana es una de las mejores, por eso tuvo su bum hace ya un par de años en varias ciudades del mundo, que se poblaron de restaurantes, chefs y recetas peruanas…
ariba

Son las cinco de la tarde de un típico domingo de invierno en Lima; gris, húmedo, silencioso. Siento en el estómago una pelota, debido a la exagerada cantidad de platos que ingerí junto a dos amigos la noche anterior en un pequeño restaurante de comida típica en el distrito de Chorrillos. A pesar de la llenura, recuerdo con nostalgia los sabores, texturas y aromas de tan tremenda comilona.

En la mañana estuve pensando abandonar esta ciudad definitivamente. Luego anduve buscando un buen bar para tomar un par de copas, después de una jornada habitual de trabajo en la cocina: 140 comensales. La última comanda ingresó a la 1:15 a.m. No pude encontrar nada, entonces fui a buscar el anhelado antro, justo en el sector que nadie en Lima visitó esa noche. Al final, cuando llegué al bar que podía salvar una noche de aburridos paseos en taxi, lo estaban cerrando.

Eran las cuatro de la madrugada, todos se iban a casa. Pero para el cocinero la noche estaba empezando, había salido de trabajar hacía sólo un par de horas. Resignado, terminé una vez más en la casa, no sin antes renegar sin cesar sobre esta ciudad.

Siempre que salgo después de trabajar, pensando en descongestionar mi cabeza con un vodka lleno de hielo, mientras escucho buena música, pienso lo mismo: que bueno que en Lima hubiera un bar como los que solía frecuentar en Bogotá. Han pasado ya cuatro meses y no he encontrado el lugar, la música, la gente y el ambiente que me gustan. No soy exigente, puedo beber sin problema en una tienda con rockola, tomando cerveza, al lado de los obreros que acaban romper la calle de la cuadra. Pero en las tiendas de Lima no ponen música y no hay dónde sentarse.

Me decepciona de la vida nocturna de Lima, pero el mal sabor se borra fácilmente de mi boca cada vez que puedo visitar una Chifa, cevichería o restaurante típico. La comida peruana es una de las mejores, por eso tuvo su bum hace ya un par de años en varias ciudades del mundo, que se poblaron de restaurantes, chefs y recetas peruanas.

La calidad de los productos es incomparable, su tratamiento es excepcional y en un simple menú de tres platos, se pueden palpar las influencias de varios países sobre una base que ha venido quedando fija a través de la historia, desde la epoca pre-hispánica. Claro está que existen un sin numero de lugares en latinoamérica con el potencial para lograr este nivel de desarrollo culinario. Sin embargo, la gastronomía peruana empezó a crecer muy aceleradamente debido a la promoción que se le dio junto con el turismo, en la época en la que se acabó con el terrorismo. Los peruanos aprovecharon bien su riqueza cultural y la variedad y calidad de sus productos, para convertir su comida en un orgullo nacional.

No sé cual sea el motivo por el cual encontramos mejores lugares para la noche en Bogotá. Lo único que me queda claro después de vivir una temporada aquí, es que definitivamente, Lima es una ciudad para comer y Bogotá es una ciudad para beber.

[gastronomía]
Texto:
Alejandro Gutierrez
Fotografía:
Alejandro Gutiérrez
Tema:
Una insolente
noche limeña.
Le podria interesar:
Encuentrenos en:
mini