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...Narcomensajes bordados en oro sobre sangre y un hombre limpiando el piso con agua y sangre, se apoderan del palacio veneciano produciendo un espacio de reflexión…
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Pabellón de México. 53ª. Bienal de Venecia

Según la prensa, 2008 fue el año en que más balas se dispararon en la historia reciente de México. Ese mismo año más de 5.000 personas perdieron la vida en los diversos episodios de violencia y ejecuciones ligados con la actividad del tráfico de narcóticos, afectando a una multitud de comunidades y familias. Debido al reciente apogeo de la violencia, el trabajo de Teresa Margolles (Culiacán, México 1963), que por cerca de dos décadas se ha ocupado de la exploración de las posibilidades artísticas de los restos humanos, de la memoria de la pérdida provocada por la muerte violenta y de las instituciones que administran los cadáveres, ha adquirido una mayor relevancia. Desde el comienzo de su carrera artística a principios de 1990, con el grupo SEMEFO (Servicio Médico Forense), Margolles se ha reconocido internacionalmente por usar en sus esculturas, murales e instalaciones, restos de cuerpos humanos, fluidos y residuos recolectados en la morgue, y objetos utilizados en las escenas de los crímenes.

En Venecia, Margolles ha llevado a cabo una instalación a partir de acciones discretas, y a veces casi inmateriales, que tienen lugar en un sitio históricamente sobrecargado. Aquellas substancias de furia, pérdida y desecho social, son transferidas al palacio veneciano Rota-Ivancich del siglo XVI. Al entrar al palacio, el silencio sepulcral y fantasmal invade al público, el sentimiento de pérdida va creciendo a través del recorrido: Una bandera empapada en sangre recolectada en los lugares de los crímenes está en la fachada del edificio, joyas hechas con fragmentos de vidrios de ventanas de carros destrozdas en tiroteos, narcomensajes bordados en oro sobre sangre y un hombre limpiando el piso con agua y sangre, se apoderan del palacio produciendo un espacio de reflexión, amenaza corporal y ansiedad…..el resto queda a la imaginacion del espectador.

Teresa Margolles: ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Bandera, 2009.

Tela impregnada con sangre tomada del lugar donde cayeron los cuerpos de personas asesinadas en la frontera norte de México.

Teresa Margolles: ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Ajuste de cuentas 2009. Joyas de oro engarzadas con fragmentos de vidrio provenientes de un “ajuste de cuentas” que involucró un tiroteo de carro a carro en las calles de Culiacán, México, en abril del 2009.

Teresa Margolles:¿De qué otra cosa podríamos hablar? Limpieza, 2009. Limpieza del piso de las salas de exhibición hecha con una mezcla de agua y sangre de personas asesinadas en México. La acción tendrá lugar al menos una vez al día durante el tiempo que dura la Bienal de Venecia.

Teresa Margolles: ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Bordado. Conjunto de acciones en la ciudad de Venecia bordando con hilo de oro en telas con sangre recogidas en escenas de ejecuciones en la frontera norte de México.

Teresa Margolles: ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Sangre recuperada, 2009.

Instalación de telas impregnadas con lodo, con las que se limpiaron lugares donde fueron encontrados los cuerpos de personas asesinadas en México. El traslado de este material a Venecia se efectúa por medio de la rehidratación de las telas.

Bernardo Montoya Chaux es un artista plástico bogotano, nacido en 1979. Estudió artes en la Universidad Complutense de Madrid y es Maestro en Artes Plásticas de la Universidad de los Andes de Bogotá. Su gran dedicación al arte lo ha llevado a participar con su obra en importantes galerías como “The Art League Gallery” en Alejandría - USA; la Galería “El Taller”, en Madrid – España y la galería “Casa Cuadrada” en Bogotá. Hoy en día trabaja como docente en el campo investigativo para la Facultad de Ciencia Política de la Universidad El Rosario de Bogotá.

Bernardo es nuestro artísta invitado en esta edición, para hablar sobre la dualidad vista desde una perspectiva artística. Bernardo compartió con nosotros su valiosa opinión sobre nuestro tema central y nos reveló lo que para él significa y representa un tema tan visceral como la dualidad, vista desde planos sencillos y muy bien conocidos por él, como son los trazos de sus pinceles y la oposición de los colores.
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La dualidad escapa al binarismo. Dos polos opuestos, extremos, como lo son el blanco y el negro, al mezclarse hacen posible la existencia de un sin número de matices grises que siempre van a llevar en su interior tanto al blanco como al negro, en una determinada proporción de la cual surge un tono particular.

La dualidad permite que de la mezcla de esos dos colores tan distintos surja un tercero, que es blanco y negro a la vez. A veces más blanco que negro, otras más negro que blanco. ¿Es la incompatibilidad de caracteres lo que define la dualidad o las relaciones que se van estableciendo entre los dos colores? ¿Se trata de una simple síntesis o de un juego más complejo?

La pintura al óleo, independientemente de la forma, es sólo un pigmento aglutinado con aceite puesto sobre una tela. La pintura realizada por algún sujeto en blanco y negro, adquiere unas características que nos hacen olvidar que los colores opuestos, estos polos que actúan y existen simultáneamente; no se pueden separar el uno del otro, y tampoco se pueden captar en su totalidad al tiempo, mas son imprescindibles para que la pintura como expresión artística exista.

Por otro lado, la pintura al óleo también tiene algo de la tensión que se expresa en la dualidad latente entre el todo resultante y las partes que lo componen.

La dualidad, en este caso, irrumpe en el observador de una pintura cuando éste toma la decisión de diferenciar entre dos posibles formas de aproximarse a una obra artística: una opción se encuentra cuando la mirada inquisidora centra su atención en los materiales de la pintura y hace énfasis en las partes por separado. El otro camino se encuentra al observar el objeto artístico como un conjunto, como un todo, apreciando la unión de los materiales sin reparar en el carácter de las partes. Si se depara en una de las partes, el todo parece diluirse, a los ojos del observador. Por el contrario, si este se enfoca en el conjunto la singularidad de las partes queda anulada. Volvemos a la pregunta anterior ¿Es la pintura mera cuestión de complementariedad o de articulación de las partes o un intento fútil por aprender a lidiar con la dualidad?

[arte]
Texto:
Adriana Vergara
Fotografía:
Cortesía de la artista Teresa Margolles
Tema:
Arte y muerte conviven en una misma obra.
links amigos:
kevinbrukgallery.com
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Encuentrenos en:
mini












































































































































[arte]
Texto:
Bernardo
Montoya Chaux
Fotografía:
Cortesía de
Bernardo
Montoya Chaux
Tema:
Un artista bogotano nos regala su visión sobre la dualidad en la pintura.