UN VUELTO POR EL SALÓN
Last modified on 2012-05-08 18:12:17 GMT.
Reflexiones alrededor de la
Feria del Mueble de Milán
Por Felipe Monsalve Fernández
La recién finalizada edición del Salón del Mueble de Milán volvió a poner sobre la mesa la idea de que los tiempos de crisis son momentos propicios para revisar profundamente las estructuras, depurar e innovar, si se quiere seguir estando vigente en el campo del diseño.
El Salón del Mueble de Milán (o Semana del Diseño, como también se le conoce) cumple 51 años desde que un pequeño número de productores de muebles milaneses se agruparan para crear la que hoy en día es la más grande, y sin duda, la más importante feria de diseño de muebles del mundo.
Alrededor de 2.700 expositores y 330.000 visitantes recorren anualmente el inmenso edificio de Massimiliano Fuksas, cuyo diseño representa la plasticidad con que la contrucción se mueve ante la fuerza del viento. Tal popularidad genera la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto lo que se ve en el Salón del Mueble de Milán es representativo de lo que está pasando en el diseño industrial actual?
Tal vez buscando dar respuesta a esa inquietud, una serie de eventos paralelos a la feria se llevan a cabo en museos, galerías, universidades y espacios comerciales desde hace unos años. Son estos eventos los que le dan a a la feria el carácter de Semana del Diseño. Bajo la organización principal del Salón del Mueble de Milán, toda la ciudad se convierte en un gran espacio expositivo e interactivo para el diseño. Las vitrinas de las tiendas de ropa hacen campo para que sean los muebles los protagonistas de la escena. Restaurantes y cafés cambian todo su mobiliario para exhibir una nueva colección de sillas o de mesas. Los museos -desde el tradicional museo de diseño y arquitectura La Triennale, hasta los de ciencias naturales- se vuelcan hacia el diseño y transforman sus espacios con eventos, conciertos y exposiciones.
Entre los espacios paralelos de exposición, se destaca el del distrito Ventura Lambrate. En sólo dos años, este tradicional barrio industrial sobre el límite oriental de Milán ha logrado convertirse en la vitrina del diseño experimental y dinámico de la feria. De hecho, es uno de sus mayores atractivos. El distrito ha logrado posicionarse rápidamente gracias a que ha logrado convertir antiguas estructuras industriales en espacios de exposición y a que ha enfocado su convocatoria en universidades, academias de diseño y nuevos estudios de diseñadores, lo que le ha permitido mantenerse fresco en las discusiones de diseño.
Otro de los grandes protagonistas de la semana es la revista Interni, que, además de editar una de las más completas guías del Fuori Salone, organiza el espacio de la Universidad Estatal. Tomando como espacio de intervención las instalaciones de un antiguo hospital construido durante el renacimiento, Interni acostumbra invitar arquitectos de la talla de Zaha Hadid, Mario Botta y Richard Meier para producir un objeto/espacio a partir de las características de un material especifico. Así se recrea una experiencia que juega con la frontera entre el diseño y la arquitectura.
Entre las intervenciones que protagonizaron la transformación el patio central de la Universidad Estatal esté año, estuvieron 3DX1 Multi Slice de Odile Decq, las Village Mountains de Zhang Ke + Standardarchitecture y el One – Into the Void de SOM – Skidmore, Owings and Merril. Este último logró un interesante contraste entre el espacio expositivo y el espacio al interior del objeto.
En medio del ambiente de crisis económica en Europa, esta semana del Salón del Mueble dejó la duda de si no es realmente el Fuori Salone el gran atractivo de la feria, pues es ése el espacio donde la imagen y el mercadeo de los grandes nombres y los diseñadores estrella ceden ante las discusiones pertinentes sobre el arte del diseño, la exploración de la sostenibilidad y el trabajo por la coherencia de los procesos detrás de los productos.










