Imágenes cortesía de: Fundación Leo Matiz
La magia en torno a Leo Matiz comienza desde su cuna en Aracataca, el pueblo que vio nacer a Gabriel García Márquez y a su obra maestra.
Matiz fue un agente activo del fértil movimiento artístico moderno de Latinoamérica. Hoy se exhibe en la Galería Nueveochenta de Bogotá una serie de fotografías que el artista tomó durante su período en Venezuela, listas para que el ojo colombiano redescubra uno de sus más grandes maestros.

Leo Matiz en su estudio en Nueva York. 1948
Osbel Suárez es el curador de la exposición Leo Matiz en Venezuela, 1950-1990. Suárez se ha concentrado en otras ocasiones en el tema de la modernidad en Latinoamérica, y en esta oportunidad se dedicó, junto a Alejandra Matiz, hija del artista, a darle coherencia al registro fotográfico que hizo Matiz durante su estadía en ese país “Esta exposición trata la ciudad, la ciudad dentro de la ciudad, y la descomposición de la misma en general”, cuenta Suárez. “Las fotografías giran de forma obsesiva en torno a una ciudad: Caracas. Y después en torno a una ciudad dentro de esa ciudad, La Ciudad Universitaria de Caracas, proyectada y ejecutada durante la primera mitad de los años 50 por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva”.

Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas. Techo de nubes acústicas diseñado por Alexander Calder
El período de Matiz en Caracas es aquel en el que la crítica coincide en relacionar con la modernidad y con el boom petrolero. Este contexto fertiliza el lente de Matiz, a quien le interesaba la ciudad que estaba empezando a nacer: “La ciudad moderna; la ciudad que crecía al ritmo de los nuevos tiempos. La ciudad incluso como utopía”

Además del movimiento arquitectónico, Matiz retrató todo el momento político en que el dictador Pérez Jiménez fue derrocado.
La modernidad en Caracas ocurrió de manera similar al resto de ciudades latinoamericanas, y tuvo una explosión muy profunda. El desarrollo industrial en la capital venezolana fue exponencial e hizo que la ciudad cobrara formas que otras capitales vecinas ni siquiera hoy tienen.
Tal como ocurrió con el fenómeno moderno latinoamericano, en Venezuela hubo un padre de la arquitectura, Carlos Raúl Villanueva, y toda una escuela de artistas que llevarían a cabo una revolución pictórica.
Sabiendo que Matiz era hijo de su época, cabe preguntarse por la forma en que él veía el mundo: ¿tenía Matiz un ojo fotográfico moderno o hacía simples registros?
Según Suárez, la fotografía de Matiz es estrictamente contemporánea, vinculada a lo que ocurría en su momento (la arquitectura, los fenómenos socio-políticos, la forma positivista que empezaba a tener el arte), así que su fotografía comprometía su posición artística “Tiene tomas tremendamente arriesgadas para su momento, close-ups increíbles, un uso perfeccionista del claro/oscuro y del blanco y negro”.
Este es un homenaje a uno de los padres de la fotografía contemporánea (alguna vez catalogado incluso como uno de los mejores fotógrafos del mundo) que contiene fotografías vintage, reveladas por él mismo, algunas de las cuales nunca antes habían sido vistas.
El maestro perteneció a esa época en que la fotografía era resultado único de un trabajo estricto de toma y revelación en cuarto oscuro, cuando las posibilidades técnicas eran limitadas y el fotógrafo era una persona insistente, con vocación y paciencia. Matiz tuvo que hacer el ejercicio de ver lo que no se había visto y de estar ahí, en el proceso de construcción del mundo como lo conocemos hoy.
Galería Nueveochenta
Calle 70 # 9 – 80 Bogotá – Colombia
Hasta el 24 de Septiembre 2011










