Imágenes cortesÃa de: LOT-EK
Como los niños juegan a construÃr con bloques, el estudio neoyorquino LOT-EK hace que esas construcciones de juguete se vuelvan realidad.
Asà se le dio vida a esta estructura colorida ubicada en Corea del sur, sede de la escuela pública de artes de la ciudad de Anyang, APAP OpenSchool.
La lÃnea marcadamente industrial es una marca registrada de LOT-EK quienes aprovechan las bondades de estos tipos de materiales (laminas de latón, vidrio, acero, etc) para construcciones de programas múltiples: residencias, centros culturales, comerciales, educativos. El resultado tiene bastante de producto humano y de actual, y poco de natural y de orgánico. Son propuestas extraordinarias para usos ordinarios.
La forma de la APAP OpenSchool es la composición de 8 containers que se articulan para dar forma al edificio bajo un equilibrio juguetón. Crear una estructura armoniosa a base de containers tiene su riesgo. El container es sÃmbolo de traslado, de carga, de relleno.
En ningún punto histórico anterior este tipo de objetos se habÃan percibido como bellos; se trató siempre de elementos estrictamente funcionales. He ahà el golpe de avanzada de estos proyectos: despliegan el tradicional lujo del mármol, de la madera y el cristal para establecerse con contundencia como una nueva propuesta.
Usted va navegando por el RÃo Anyang acompañado de un paisaje de bosque y de repente aparece algo que parecerÃa de lejos un pedazo de chatarra abandonada. Es una marca del tejido urbano de Anyang en medio de un pequeño espacio agreste.
Cae en cuenta entonces que se trata de un edificio. El diseño gráfico con texto en la fachada le informará que ésta es una institución.
Se acerca… ingresa… lo primero que encuentra es un contenedor. Usted ya no juega solamente el papel de usuario, sino que también será espectador, observador del rÃo.
Se pasea por las 3 áreas intercomunicadas para empezar una secuencia de experiencias espaciales diversas:
Entra primero a una sala que le recordará un anfiteatro. Desde acá usted se sorprende con la vista de la bahÃa del rÃo.
Sube un poco más y es testigo de la transformación del espacio libre debajo de la estructura que lo convierte en un área para presentaciones. Divisa el siguiente container, una invitación a acceder a los niveles superiores.
Llega al segundo nivel: un espacio enorme con un salón de reuniones y de exhibiciones. Se acerca a un par de artistas que lo invitan a conocer sus estudios mientras realizan sus residencies en Corea.
Se asombra con la amplia vista panorámica que le muestra el contraste entre el golpe urbano de Anyang y la resistencia natural que permanece. Todo dentro del mismo barrio que rodea la APAP OpenSchool.
Finalmente, asciende una escalera, construida dentro de otro container, que lo llevará al último piso de este edificio: Una larga terraza se extiende sobre el Anyang como un trampolÃn cuya posición suspendida lo tenta a saltar sobre el paisaje impresionante.
Ha llegado a la cima. Tuvo una experiencia arquitectónica, ecológica, urbana, artÃstica. Pensaba que el rÃo habÃa muerto. Que se lo habÃa tragado la urbe… pero ahora su bahÃa se viste de contemporánero, de jóven. El Anyang se contecta a través de este edificio con la ciudad para formar un espacio de reunión, de descanso, de creatividad y de contemplación.
Los corazones palpitan, la concentración se pierde, la respiración se agita… algunos no pueden trabajar más, otros sólo trabajan para poder asistir porque ya llegó la hora del Festival Estéreo Picnic y Bogotá gira alrededor de él.
Acá, 5 razones para no dejar de ir:
1. Nace una leyenda: Empieza en la zona andina una tradición de excelente música, fino gusto, y diversidad. Tal como lo fue Woodstock hace algunos años, este festival nació para ser leyenda. Hace ya parte de las noticias internacionales y empieza a crear ruido dentro del mundo de la música.
2. Cortar la rutina: Estéreo Picnic es también una oportunidad para salir de lo cotidiano, para estar cómodo, para pasar un muy buen rato.
El sueño hecho realidad de crear un ambiente tranquilo, divertido e innovador, revoluciona el poder musical de Colombia, y sus formas de entretenimiento. No habrá estratificaciones, tan comunes en todo concierto. Acá todo el mundo podrá circular por donde lo lleve su impulso compartiendo el mismo espacio con todo el mundo.
Predominará el libre albedrÃo y será una oportunidad para muchas primeras veces: primer tatuaje, primer piercing, primera lectura del tarot, primer cambio extremo, primer… lo que se imagine.
3. Lo mejor de la música contemporánea: Bogotá hospedará a Calle 13, a The Presets, a las brasileras Cansei de Ser Sexy (CSS), a The Sounds, a Chocquibtown, entre muchos otros grupos musicales.
Además de estos micro-conciertos, algunos DJs de renombre estarán a cargo de la ambientación de todo el evento, alternando sus sets en 6 presentaciones diferentes.
4. La comida más deliciosa de Bogotá: Puesto que cuando se piensa en pasar un buen rato, nunca se piensa en pasar hambre, también se encontrará lo mejor que ofrece la capital colombiana en comida para todos los gustos: desde comida vegetariana hasta salchicha alemana, pasando por burritos, sushi, arepas y mariscos. Y porqué no, unos tragos.
5. Arte y Diseño de vanguardia: Estéreo Picnic abre sus puertas al arte (con instalaciones de los artistas Felipe RuÃz y Santiago InsÃgnares), y a las artesanÃas (con un Mercado hippie hawaiano promovido por Las Puertas del Cielo). Podrá adquirir objetos de diseño, de arte, ropa, música y hasta tablas de surf.
Sábado 9 de Abril. Inicio: 10:00 am
Zona F: calle 213 # 54 – 88. Bogotá, Colombia
Sheik n’ Beik es un proyecto de instalación músico-artÃstica que nació hace no más de tres años y ya se extendió a nivel global. Surge en 2008 como una reunión muy Ãntima, y creció hasta representar una gran comunidad internacional, siempre dispuesta a celebrar. Ha realizado eventos fabulosos en Nueva York, su sede, pero también se mueve alrededor del globo pasando por Ibiza, Miami, Londres, Beirut, Paris, Rio de Janeiro, entre otros puntos emblemáticos de la rumba mundial.
Pero Sheik n’ Beik no es sólo rumba, también es filantropÃa: su mayor recaudación de fondos fue este año en RÃo de Janeiro y tenÃa como fin ayudar a las vÃctimas de las pestes casuadas por el peor invierno de la historia de Brasil.
En Marzo el DJ Pierre Dousse hizo sus mezclas en la legendaria fiesta esta vez en el bar Bardot de Bogotá.
El espÃritu que inspira a Sheik n’ Beik es el de la amistad, la diversión y la exploración musical. Muy acorde con esto, la fiesta de Bogotá se realizó en pro de un acto de beneficiencia para la Fundación Dar Por Colombia. Amigos, invitados especiales y seguidores de la rumba bogotana no se hicieron extrañar en este evento de atmósfera nocturna, fiesta y buena compañÃa, con buenas mezclas electrónicas europeas, entre música comercial y no comercial. Fue destacable el buen ambiente y los juegos visuales que latÃan al golpe de la música.
Escrito por: Ãlvaro Ãlvarez
No hay suficientes imágenes en el mundo, y si las hubiera, toda la imaginerÃa existente parecerÃa inútil.
El collage, el ensamblaje, aparecen hoy como un credo tal, que es común ver tanto a artistas de vanguardia, como a niños de primaria usando dicho medio para crear imágenes. La apropiación de la imagen termina convirtiéndose en un mecanismo necesario para responder a problemas acerca de cómo vemos nuestro mundo y nuestra sociedad.
Diego Benavente es un artista cuya apropiación es especÃficamente de imágenes de otra época, la misma época de artistas de post-guerra como Andy Warhol, Robert Rauschenberg, James Rosenquist o John Baldessari, quienes también giraron su mirada hacia el material de consumo y de desecho que los rodeaba, para luego reinterpretarlo.
En un punto neural de la práctica del collage se halla la crÃtica social, la ironÃa, la lucha polÃtica y la burla de la realidad, representadas por medio de la fragmentación.
Todas las imágenes son esclavas de una manera de pensar; un tachón sobre un rostro es un gesto que esconde alguna identidad, pero que al mismo tiempo revela elementos expresivos. De esta manera estarÃa Benavente reflejando su opinión frente a un imaginario que va desde lo histórico-melancólico como el pop warholiano, hasta un tipo de material menos relevante como lo son esas imágenes de cuerpos de modelos desconocidas, o aquellas figuras de guerra representativas del caos en el que la sociedad vive actualmente.
Sin embargo, hay algo particular que nos sugieren las imágenes de Benavente: nos llevan a pensar en lo relativo de lo real, en lo que una poderosa revista como LIFE puede esconder o revelar, y en cómo con un gesto tan sencillo como tachar, surgen todas estas nuevas categorÃas. Nos vemos frente a un uso apropiado de la edición de imágenes, que va mas allá de meramente componer (vestigio del arte burgués) y da paso a una postura contemporánea donde no sólo hay algo que decir frente a una realidad, sino que también hay un método para responder a dicho contexto social.
En el collage de este artista no hay signos de cortes; cada elemento parece nacer pegado a otro. El uso particular de revistas y fotos, es también atractivo porque la selección de cada imagen nos habla incluso del mismo Benavente. Al fin al cabo el artista como creador también es el primer espectador… un individuo anónimo que tacha, asocia, dibuja y elige a su discreción la forma en que esas imágenes se disponen.
Su obra nos lleva a preguntarnos sobre la imagen como forma de escritura, como narrativa de la sociedad global. Habla de los discursos planteados sobre un mundo perfecto que, al pasar la página, está envuelto en caos y confusión. Este caos y esta confusión son elementos dominantes tanto en el collage en general, como en la obra de Benavente en particular.
Pensemos en una imagen especÃfica; la de un policÃa vietnamita ejecutando a un Viet cong: un momento donde el rostro de la vÃctima ha sido tachado, tal como harÃa Stalin con sus fotografÃas para “eliminar†simbólicamente oponentes polÃticos.
Este es un elemento que permite pensar en la sociedad actual: El individuo actual no está limitado de forma tan directa como en el caso violento que muestra este cuadro, sino que hoy la libertad de expresión está nublada por un hiper-consumo de imágenes vacÃas, que no cobrarán importancia hasta no ser reinterpretadas mediante gestos artÃsticos.
Cambiar el mundo no es una tarea fácil, pero cambiar una imagen es algo plausible. Hay cantidades inagotables de imaginarios para ser explotados, y en este juego las intenciones no tienen reglas. Se despliega un medio cultural para que la imagen le pertenezca a todos.
El artista retoma y procesa lo que la sociedad ha creado (cualquier imagen, cualquier publicación, cualquier autor). Pero el fragmento de mundo sólo se revela al recomponerse y ser expuesto.
Paula Gaviria es una diseñadora bogotana que reside actualmente en Barcelona. Cuenta que ha trabajado en más sitios de los que le gustarÃa; su último trabajo fue en Inditex donde por casi dos años realizó el diseño gráfico textil. Decide finalmente terminar esta labor para comenzar una carrera en el diseño de joyas.
Su interés en las tendencias la ha llevado a colaborar con WGSN, marca que conecta a los “cool hunters†a nivel mundial. Con esta firma, Paula trabaja como reportera independiente desde BCN, haciendo análisis de las tendencias de diferentes ciudades, escribiendo contenidos, fotografiando en festivales, y redactando artÃculos de diversos temas, desde moda hasta publicidad.
Es evidente la inclinación estética de esta diseñadora. Además de su vida laboral, esta colección demuestra también su talento y la sensibilidad de su ojo.
Con estas piezas, Paula Gaviria busca reivindicar el uso de las joyas como accesorios bellos y actuales para una población jóven que tiende a verlas como algo anticuado. Esta visión es una posible consecuencia de la tendencia minimalista, donde se evitan los accesorios y donde se pretende eliminar la diferencia entre géneros. La propuesta rompe con eso, y muestra que se puede ser femenino y contemporáneo a la vez.
El proceso de este trabajo recuerda aquellos personajes europeos de los siglos XVIII y XIX que viajaban por el mundo descubriendo nuevos lugares y dejándose maravillar por las maneras no-eurocentristas de relacionarse con el espacio y
con los otros.
Paula Gaviria, tal como los viajeros del pasado, va recorriendo, va hablando con la gente, va haciendo registros y lo más importante, va coleccionando joyas. Se pone en la encrucijada de encontrar una coherencia estética que unifique todas las referencias de su colección… conceptos e imágenes tan distinta naturalezas se resumen finalmente en la creación de un objeto: la Joya.
La diseñadora se ha influido con diversas expresiones estético-culturales: la etnia Miao en China, los Dogon en MalÃ, los Tuareg en el Sahara, los Hammer de Etiopia, la platerÃa de Mexico, entre muchas más referencias que vienen de todas partes del globo.
Su colección está inspirada en aquellas culturas donde la joya no es simplemente algo que decora un atuendo, sino que es una parte de la vida. Se trata de una propuesta estética para reivindicar el uso de las joyas, para mostrarle
a la gente jóven que no son anticuadas, y para que el público conozca el valor que estos objetos tienen en otras latitudes. La idea de usar materiales no nobles como la resina, el metacrilato, o el PVC, es crear un diálogo más moderno con técnicas tradicionales de joyerÃa.
Estos son algunos extractos de su investigación:
“Las mujeres hindúes usan brazaletes a base de vidrio como joyerÃa. Si este brazalete resulta roto, se leerá como un sÃmbolo de la rabia del esposo.â€

“Desde temprana edad, la gente del pueblo Hammer en EtiopÃa se adorna de pies a cabeza con joyerÃa. Cada persona tiene su propia colección personal de brazaletes, collares, y ornamentos para el pié. Con cada año que pasa, se adhiere una nueva pieza al grupo que ya cuelga del cuerpo, y ninguna pieza será jamás removida.â€
“Los pectorales fueron una parte importante de los trajes tribales tradicionales de Colombia. El estatus era demostrado a través de éstos, y el nivel social del individuo que lo llevaba era proporcional al tamaño de la joya.â€

¿Cómo se relaciona entonces el viaje con la idea de darle actualidad a la joyerÃa? Es evidente que no se pretende dar a las joyas un significado sagrado. Pero tal vez, si los accesorios que ponemos en nuestros cuerpos (y si el cuerpo mismo) no fueran tan descartables, no caerÃamos en falacias culturales como pensar que la joyerÃa es cosa del pasado.
Acá, una propuesta para no sentir vergüenza del color, de la forma, del tamaño, ni de lo femenino. Las mujeres de hoy también pueden apegarse a sus accesorios como representaciones de su estilo personal: normalmente las piezas que hacen parte de la vida de una persona, no se separarán de ella jamás y conservar un recuerdo es darle valor a la vida.
FotografÃa: NIN Studio
Contacto: www.paulagaviria.es

Inés Troytiño organiza un evento basado en la creciente inconformidad con respecto a los productos de la moda contemporánea.
El malestar reside en la falta de originalidad que los diseñadores le invierten a las prendas que la gente verdaderamente usa, pues es común encontrar ropa extraordinaria y atrevida pero sólo en un contexto donde las intenciones de funcionalidad son francamente nulas.
Nu Name Fashion Meets Art, nace entonces como una crÃtica tanto a los usuarios, como a los diseñadores por su falta de riesgo a la hora de marcar una diferencia con la ropa de la vida real.
La propuesta consiste en desplegar una serie de fotografÃas que cuestionarán el tema de la creatividad, y sembrarán en el espectador la duda de cómo alcanzarla. Habrá una mezcla de fotógrafos emergentes y fotógrafos establecidos, que plantearán las preguntas: ¿porqué vestimos? (dirigida a los usuarios) y ¿a quién vestimos? (dirigida a los diseñadres) a través de imágenes donde se explora el cuerpo desnudo, sin atributos, sin adornos.
La idea es finalmente, superar las ideas convencionales que limitan las áreas creativas, para proponer la indumentaria como arte en el sentido en que supera lo práctico bajo la intensión de embellecer al cuerpo.
Este evento tendrá lugar el próximo miércoles 30 de Marzo en el Café Royale (Carrer Nou de Zurbano, 3) en Barcelona. Será una oportunidad para reunir personajes de diferentes sectores de la estética, mezclar ideas, conceptos, visiones y establecer contactos.
Se estarán presentando los trabajos de Alfonso Vidal Quadras, Alejandro Brito, Eva Marqués Requena, DaÃda Suarez GarcÃa, Marc Cardona, Iñaki Mujica, Irene Moray, entre muchos otros fotógrafos.
Escrito Por: Enrique G de la G
Imágenes cortesÃa de : Kunstraum Kreuzberg/Bethanien
Sendas exposiciones en Hamburgo y BerlÃn exploran los lÃmites del hombre ideal e idealizado y los retos de la madre contemporánea, que debe lidiar con niños y con su carrera profesional.
En 1968, France Gall irrumpió en la televisión alemana con una canción que se convirtió en éxito inmediato: Un poco de Goethe, un poco de Bonaparte / asà debe ser el hombre al que espero (Ein bisschen Goethe, ein bisschen Bonaparte / so soll er aussehen, der Mann auf den ich warte). Desde entonces, la pregunta se mantiene en el aire: ¿dónde está ese hombre ideal con un espÃritu alemán y arrojo francés?
Por estos dÃas, la Casa de la FotografÃa en Hamburgo ofrece una posible respuesta a France Gall. La exposición “Hombres de ensueño†(11 marzo – 22 mayo) presenta 150 retratos de ‘hombres triunfadores’. La multitud de adonis con vientre plano, elegantes estrellas de cine, escritores subversivos y musculosos jugadores de rugby lanzan dos preguntas al aire: ¿qué fuerza los inspira? y ¿generan ellos una nueva estética en el mercado o son productos sociales? Una amiga que estuvo presente en la inauguración escribe acerca de estos hombres ideales e idealizados:
En las paredes se amontonaban rostros bien conocidos por el cine, la radio y la televisión. Como sucede en las inauguraciones, las imágenes pasaron a un segundo orden de importancia. De pronto, uno u otro de los ‘Hombres de ensueño’ nos echaba una mirada desde su pared atravesando las masas de gente arremolinada. Me pareció interesante advertir un fenómeno: la sensación de que mirar tantas fotografÃas de hombres apuestos termina por aburrir, quizá porque ya hemos visto cantidad de veces a Brad Pitt, George Clooney y compañÃa. Y, además, porque a los auténticos ‘Hombres de ensueño’ te los encuentras en la vida real.
Aunque “Hombres de ensueño†es la continuación de “Mujeres de ensueño†(2008), hoy funciona como contraparte de otra exposición que está en el antiguo hospital Bethanien, en BerlÃn: “Mothering†(25 febrero – 25 abril). Se trata de una aproximación al concepto de ‘maternidad’, en el que descuellan las súper-madres que deben poderlo todo: ser buenas compañeras y amantes, ser exitosas en su trabajo y ser madres cariñosas. Pero, ¿qué significa ser ‘madre’ en una familia de homosexuales? ¿Hasta qué punto sustituye la nana a la ‘ama’ de casa en su rol materno? ¿Cómo desarrollan sentimientos maternos las niñas que juegan con muñecas?
Algunos ejemplos: La artista americana Kate Kretz presenta un dibujo/acuarela de Angelina Jolie como Inmaculada Concepción asunta hasta el techo de un supermercado, sÃmbolo de nuestro Cielo contemporáneo.
La polaca Elżbieta JabloÅ„ska, especializada en post-feminismo, se autorretrata disfrazada de ‘Super Woman’ con su hijo pequeño sobre el regazo para mostrar el heroÃsmo de las mujeres que concilian una carrera profesional y las faenas domésticas.
La artista checa Lenka Klodová exhibe fotografÃas de su proyecto Life with a handicap: para explorar los lÃmites de los Ãdolos de los cuentos de hadas, documentó durante dos semanas las incomodidades que tendrÃa una sirena en tierra firme.
La fotógrafa peruana Natalia Iguiñiz explora el rol de las nanas en la sociedad latinoamericana, a quienes retrata con los bebés en sus brazos, no en los de sus madres.
En su canción más reciente de 2004, la cincuentona France Gall nos dice que hay mil maneras de morir, pero sólo una de ser feliz (y a mille façons de mourir, qu’une seule façon d’être heureux…).
Estas exposiciones nos muestran, en definitiva, cuánto hemos complicado la feminidad y la masculinidad: otras mil nuevas maneras de morirnos.
BerlÃn. Marzo, 2011
Un insecto es un artrópodo de respiración traqueal, con el cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen, con un par de antenas y tres de patas.
La exposición que acaba de concluir en el Centro Colombo Americano de Bogotá tiene mucho de insecto pues coordina en un mismo cuerpo el trabajo de tres personajes diferentes: los de Gustavo Villa y de Sandra Miranda Pattin y el apoyo de Carlos Blanco.
La sala se siente viva; encierra dos mundos distintos y cada uno actúa de acuerdo con su propia naturaleza. Las obras generan juntas un universo animal, de pequeñas partÃculas que se mueven, que vuelan. Huele a cera de abeja, se construye un panal. Se habita la sala, se vive de ella.
La exposición fue concebida por Carlos Blanco como una oportunidad de reunir a dos artistas del performance para que interactuaran en un mismo lugar. Gustavo venÃa trabajando en un proyecto que consistÃa en intervenir el espacio durante los lapsos en los que no habÃa ninguna exposición. El momento que ocurre mientras un montaje termina y otro comienza constituye para él un no-espacio.
Inspirado en esto, Carlos Blanco se craneó un plan en el que dos artistas que no se conocieran generaran movimientos en este no-espacio cuando quisieran y como quisieran, por un perÃodo de dos semanas.
GUSTAVO VILLA: Caminando a tientas
“Parte de mi proyecto viene del trabajo que he hecho con la Danza Butoh que traduce oscuridad. En el Butoh uno viene sin nada, entonces era como si yo entrara desnudo a habitar la oscuridad de un espacio que en ese momento es vulnerable. A partir de una serie de acciones en el perÃodo entre exposiciones, traté de abrir el espacio.
Yo creo que los espacios, sobretodo los espacios expositivos, entran en una rara entropÃa cuando su razón de ser, es decir los montajes de exposiciones, no se da. Están en un momento de caos, de reconstrucción, están y no están. Ese es el punto en el que yo entro y hago mis acciones. A partir de éstas, realicé una serie de bocetos que me clarificaron las ideas acerca del espacio en el que estaba, y finalmente esos bocetos derivaron en aquellas estructuras metálicas que yo voy moviendo, dejando la temporalidad registrada (dÃa y hora). Estas esculturas vienen de la idea de poder sacar la estructura metálica de las paredes, que es finalmente lo que las mantiene de pié.â€
“Este otro espacio (el de la pequeña sala) resultó de algo que me generaba extrañeza, y es esta muela arquitectónica que, de no existir, la sala serÃa totalmente rectangular. Pero ese es un pequeño añadido fÃsico raro que me llevó a crear un nicho falso, extendiendo esa muela.
Todos los dibujos, que también saqué de la experiencia de Butoh, están contenidos en ese lugar familiar que yo habito regularmente.â€
“Por otro lado, estos pedazos de pared también son derivaciones arquitectónicas en cuanto a que son retazos de muro que se van moviendo como un cardumen. Todos los dÃas vengo, las saco, las muevo, taladro, asà que la forma que es hoy no es igual a la de ayer, ni la de antes de ayer… todos los dÃas están cambiando en un continuo movimiento.â€
SANDRA MIRANDA PATTIN: “se me movió el pisoâ€
“Las baldosas de cerámica conforman una réplica exacta del piso de mi casa en Florencia, donde vivà casi 13 años, y a partir de estás multipliqué la figura usando cera de abejas, un material que uso mucho en escultura.
Llevo en Colombia dos años, y después de haber vivido afuera tanto tiempo y teniendo un padre de un lado y una madre de otro, queda una cuestión de identidad por resolver… ¿de dónde soy?, ¿soy italiana?, ¿soy colombiana?, ¿dónde es casa?… yo no sabÃa si estaba volviendo a casa o me estaba yendo de mi casa, entonces el único modo que encontré para generar un puente a través del cual yo pudiera sentir que pertenecÃa a algo, fue replicar el piso de mi casa.
El tema del performance acá fue interesante porque en realidad el acto performático para mà fue el montaje de la obra. Ese proceso de montaje, que duró dos horas aproximadamente, fue una cita a la vida en el sentido en que uno cree que tiene todo armado y que todo funciona bien, y cuando se aleja, se da cuenta que todo está torcido, que no respeta unas horizontales, o que hay precariedad.â€
“Yo vengo de los rituales: creo que el acto de actuar, valga la redundancia, es lo único que vuelve real las ideas pues hasta que uno no las hace fÃsicas a partir de un acto, no cobran vida.
Esta obra ha sido para mà un punto de quiebre en cuanto a que caà en cuenta de algunas cosas personales, y por eso la obra es independiente a la manera en que la reciba el público.
En definitiva, todo el proceso ha sido un diálogo entre los dos artistas donde cada movimiento de una baldosa o de una puntilla es una reacción al impulso de la otra obra. La una interactúa visualmente con la otra y responde a sus cambios hasta el punto que las dos parecen construidas por el mismo artista. El espacio que encierra los dos lenguajes hace que el espectador los lea como uno solo.
Se trata no sólo de performance, sino de acciones que involucran objetos, y es el movimiento de estos objetos lo que crea un enlace entre Sandra y Gustavo: el modo en el que alguno mueve sus objetos está condicionado a su forma de ver el dibujo del otro.
Felice Varini hace que el dibujo exista en el mundo real. Junta la bidimensionalidad con el 3D, sin que ninguno deje de ser lo que es. Estas imágenes parecen irreales, pues no existen en la naturaleza sino que sólo en la mente, pero en este caso sà son verÃdicas.
Si bien la geometrÃa y las matemáticas le dan forma a las cosas que percibimos, ellas en sà mismas no existen: existen 3 huevos, pero no existe el número 3. El trabajo de Varini no es engañoso sino sorprendente: no trata de crear realismo o ilusionismo, sino que nos asombra con lo raras que se ven formas cotidianas como un cÃrculo o un cuadrado cuando son incrustadas fÃsicamente en el mundo real, como nunca las habÃamos visto.
El trabajo de este suizo pone a los estrictos en una encrucijada para determinar si lo que hace es pintura, dibujo, o arquitectura. Se podrÃa decir que este trabajo es pintura por los materiales con los que Varini trabaja, que es dibujo porque crea trazos, y que es también arquitectura por su método de producción basado en la abstracción matemática del espacio.
Incluso el mismo Varini evita clasificarse: no dice en qué rama de la estética hizo sus estudios, y no quiere que se le encasille como arquitecto o como artista… Quiere que lo que se conozca de él sean sus obras que, por lo demás, tampoco se quieren mostrar muy complejas. Ellas son figuras, asà de simple. Con nombres como “Cinco cÃrculos concéntricosâ€, “Trapecio con dos diagonalesâ€, “Tres triángulos azulesâ€, claramente no pretenden hablar de más.
Esto se trata de Anamorfosis, una exploración de la imagen que viene de siglos atrás y cuya concepción está estrechamente relacionada con el conocimiento matemático. La idea es establecer un punto de vista clave a partir del cual se creará la figura, y fuera del cual, esa misma figura se deforma y pierde sentido.
Varini interviene un espacio arquitectónico para crear sus dibujos espaciales. Cada figura está pensada desde y para el lugar en que se encuentra. Además, se concibe desde el propio cuerpo del artista: el metro con 62 centÃmetros de altura de Felice determina cuál es ese punto preciso.
Las zonas de acción de Felice Varini son tanto espacios abiertos como espacios cerrados y en cada uno de estos el observador se involucra de manera diferente: en el espacio cerrado está a la espectativa de algo… busca la imagen que sabe que existe alrededor del salón.
En el espacio abierto, el observador es un peatón más. Puede que se encuentre accidentalmente con la figura, que la conozca de antemano e inicie la búsqueda, que no repare en lo absoluto en la intervención, o que se incomode por los fragmentos de pintura sin sentido que se esparcen por todas partes.
Sus dibujos no siempre se despliegan de la misma manera. En algunos casos la figura se descubre en otro dispositivo como un espejo y en otros la figura cubre espacios inmensos. Algunos de sus trabajos aluden al infinito mientras que otros pretenden una figura plana.
Uno podrÃa pensar que está alucinando al encontrarse con estas figuras. Pero el proceso de Felice Varini tiene mucho de real y de craneado, y más bien poco de psicoactivo.
El exceso de perfección nos causa sorpresa. Estas imágenes no tienen ni una mancha. Son tan limpias que parecen fantasÃa, y hacen
que dejemos de saber qué es real y qué no.
Las escenas, muy “americanasâ€, contienen una mezcla de épocas: muestran personajes victorianos, barrocos, ochenteros, contemporáneos, etc. siempre en un entorno que los saca de contexto.
A cerca de su obra, Julie Blackmon entrega el dicho holandés “A Jan Steen household†que indica un hogar caótico, lleno de niños escandalosos y reuniones familiares bulliciosas. Jan Steen, a propósito, fue un pintor flamenco del siglo XVII que influye las fotografÃas de Blackmon tanto en estilo, como en temática: sin importar el momento histórico, las imágenes de Steen son también escenas cotidianas con algo de incómodo.
En este caso, la fotografiá está refiriéndose a la pintura, lo cual es irónico, después que la pintura se sintió superada por la fotografÃa. Entonces, estando claro que no es una competencia entre medios, porqué no preguntarse: ¿Cómo es más complicado representar una fantasÃa?, ¿con pintura, o con fotografÃa?
Blackmon fotografÃa a su extensa familia en situaciones cotidianas que esconden escenas fascinantes. La muestra en un mundo de cuento, en terrenos surreales, intangibles, inhumanos. Estas imágenes, dice, son tanto ficcionales como autobiográficas y van más allá de lo documental para encontrar lo mágico en el dÃa a dÃa, no importa si se trata de algo real o imaginado.
El estrés, el caos y la contradictoria necesidad de escapar y de conectarse con los demás, son los temas que Blackmon investiga para sus fotografÃas. Según ella, estamos en un punto de oposición entre la obsesión personal y el cuidado a la familia (y como extensión, a la sociedad), que nos tiene en lucha constante con nosotros mismos.
Las expectativas son muy altas y discÃmiles mientras que la vida real sólo está llena de momentos… uno detrás de otro. Son los instantes que parecen sagrados aquellos que esta fotógrafa busca. El punto fantástico que dura segundos y que crea lo más emocionante de la vida misma: la posibilidad de unir la ficción con la realidad.

























































































